Iria Goti: «Pasar de la etapa formativa a la profesional es difícil y da vértigo»

La soprano Iria Goti (Ferrol, 1997) es la nueva becada de la Fundación ÓPERA ACTUAL para el año 2025. Inició su carrera musical estudiando violonchelo en el Conservatorio Xan Viaño de Ferrol, pero pronto decidió dar el salto al mundo del canto, cursando los estudios superiores en Galicia y, posteriormente, Escuela Superior de Música de Cataluña (ESMUC), en la Royal Academy of Music en Londres y finalmente en el Centro de Perfeccionamiento del Palau de Les Arts de Valencia. Con una voz clara y ágil de soprano lírico-ligera, ya ha interpretado personajes como Barbarina y Susanna de Le nozze di Figaro, Marie de La Fille du régiment o Papagana de La flauta mágica en el Palau de Les Arts. Asimismo, esta temporada 2024-25 ha formado parte del elenco de la producción de La Gran Vía de Chueca y Valverde del Proyecto Zarza del Teatro de La Zarzuela, así como del programa de promoción de jóvenes cantantes Crescendo del Teatro Real.

¿Por qué decidiste dejar el violonchelo y dedicarte al canto?

Desde que tengo memoria me gusta cantar, empecé a estudiar violonchelo con 7 años, tiempo después y por recomendación de un profesor me animé a empezar a estudiar canto y descubrí la ópera. Ya no pude parar. Con 18 años tuve que decidir si continuaba con la carrera musical o me iba a la universidad a estudiar economía, creo que realmente nunca llegué a dudar, siempre supe que cantar me apasionaba, así que llené una maleta y me mudé a Barcelona para estudiar el grado superior de canto en la Escola Superior de Música de Catalunya (ESMUC).

En Barcelona estudiaste con Enedina Lloris y luego continuaste tus estudios en la Royal Academy de Londres, con Marie Vassiliouy y Markus van den Akker, y en el Centre de Perfeccionament de Valencia, con María Bayo. ¿En qué te han ayudado tus profesores?

Todos mis maestros han tenido una labor fundamental en mi camino y en mi desarrollo como cantante. Siento que cada uno de ellos me enseñó lo que necesitaba aprender en cada momento. La formación de un cantante no es lineal, depende de muchos factores, entre ellos la madurez personal y vocal que solo puedes obtener con tiempo. 

Cuando empecé mi formación en Barcelona necesitaba establecer una base sólida de técnica vocal sobre la que empezar a construir, posteriormente en Londres empecé a fusionar este trabajo con el desarrollo de mi sensibilidad musical.

Estos últimos años en el Centre de Les Arts y los proyectos que tengo actualmente, me han permitido debutar en grandes teatros y seguir perfeccionándome para conseguir ser una artista integral.

Recientemente has cantado La Menegilda y Vivienda Turística de La Gran Vía de Chueca y Valverde dentro del Proyecto Zarza del Teatro de La Zarzuela. ¿Por qué crees que es importante que los teatros apuesten por los cantantes jóvenes?

Pasar de la etapa formativa a la profesional es difícil y da vértigo, hay cosas que solo se aprenden estando sobre un escenario en un teatro y los jóvenes necesitamos este tipo de experiencias para poder seguir mejorando y para tener visibilidad.

La apuesta del Teatro de La Zarzuela además de ser todo un éxito, nos plantea un reto global de danza, actuación y canto que se fusionan en un mismo espectáculo. Para mí ha significado salir de la zona de confort y desarrollar nuevas habilidades, creo que este tipo de cosas son las que más me hacen crecer como artista, además que poder cantar en el Teatro de La Zarzuela con 14 integrantes de la JONDE en el foso también es una buena prueba de cómo manejar la voz en un espacio grande.

También has formado parte del programa Crescendo del Teatro Real. ¿Cómo has vivido la experiencia?

En el programa Crescendo tenemos la fantástica oportunidad de trabajar en el Teatro Real con grandes cantantes como Saioa Hernández, Francesco Pio Galasso o Sabina Puértolas, así como formarnos en teatro, comunicación, presencia digital o marketing. Es una experiencia intensa y muy completa.

¿Crees que es difícil hacer carrera en el mundo de la lírica?

Sí. Es un mundo muy competitivo, es necesario mucho esfuerzo, disciplina y quizás también un poco de suerte. Creo que lo importante es formarse muy bien y confiar en la gente correcta para conseguir ser la mejor versión de uno mismo y poder diferenciarse.

¿Y, desde el punto de vista musical, dentro de qué tesitura de soprano te situarías?

Esta es una pregunta complicada para un cantante. Me encantaría poder sentarme en el público y escucharme desde fuera. Mi voz está en constante desarrollo y me resulta complicado encasillarla. Actualmente, el repertorio con el que estoy más cómoda es el de lírico-ligera. En la fase en la que estoy exploro repertorio muy variado, sobre todo Mozart y bel canto italiano y francés.

Y, en esta misma dirección de repertorio, ¿qué óperas o personajes te gustaría poder cantar en un futuro próximo?

Ahora mismo me encantaría cantar roles de Mozart, Susanna o Despina son mis favoritos, en un futuro cercano quizás Giulietta de I Capuleti e i Montecchi o Manon de Massenet.

¿Cuáles son los cantantes, históricos y actuales, que más te inspiran?

Me gusta escuchar a muchos cantantes diferentes, pero destacaré a varias sopranos que me inspiran como Renata Tebaldi, Renée Fleming, Nadine Sierra, Lisette Oropesa y Serena Sáenz 

¿Qué supone para ti ser una de las becadas de la Fundación ÓPERA ACTUAL? ¿Crees que es importante que existan iniciativas privadas sin ánimo de lucro que apoyen a los jóvenes cantantes?

Es esencial que haya iniciativas de este tipo para apostar por el talento joven, ya que la etapa de iniciarse en el mundo profesional generalmente implica mucha inversión económica, audiciones, viajes, concursos, clases… y tener este apoyo no solo aporta tranquilidad sino también confianza. Personalmente que una institución como la Fundación ÓPERA ACTUAL apueste por mí, me ha hecho sentirme muy valorada, acompañada y motivada a mejorar, ya que puedo plantearme exprimir todos los recursos disponibles gracias a la beca. 

© FÓA / Javier DEL REAL